⚽ Corría 2010 y Lutz Pfannenstiel, ojeador del Hoffenheim, hacía lo que haría cualquier fanático del fútbol un domingo en casa: jugar Football Manager. Solo que él no buscaba entretenimiento, buscaba talento.

Y ahí, entre estadísticas virtuales, apareció el nombre de un chico de 18 años del Figueirense, segunda división de Brasil: Roberto Firmino.

Pfannenstiel nunca lo vio en un partido real. Tomó un avión a Brasil, lo observó en persona por primera vez durante una práctica y convenció al club alemán de invertir alrededor de 3 millones de dólares.
La ciudad entera criticó el gasto por un desconocido del fútbol brasileño menor. Pero en cuatro temporadas, Firmino batió el récord histórico del Hoffenheim con 153 partidos y 49 goles.
En 2015, Jürgen Klopp y el Liverpool lo compraron por más de 40 millones de euros, más de diez veces lo invertido.
Firmino, el mismo chico que de joven vendía agua de coco en Maceió y que fue deportado de España por falta de papeles antes de llegar a Europa, se convirtió en pieza clave del mejor tridente del mundo junto a Salah y Mané. 🌟🇧🇷
