Eran las 5:45 de la mañana del 15 de junio de 2026 cuando un oso negro de gran tamaño, hocico marrón claro, empujó la malla de la ventana del dormitorio de Kevin Velasco-Wood en Crestline, California, y entró a la habitación donde el joven de 19 años dormía. Kevin es autista y no verbal: nunca pudo relatar lo que ocurrió dentro de ese cuarto.

Fue su madre, Darah Wood, quien lo encontró. Escuchó el ruido, cruzó el pasillo y vio a su hijo con el rostro bañado en sangre: labio partido, una cicatriz abierta en la nariz y arañazos profundos en el estómago. El oso seguía dentro. Darah agarró una olla y la golpeó con fuerza hasta que el animal salió. El marco de la ventana había quedado completamente doblado. Kevin fue hospitalizado y dado de alta con puntos de sutura.


El California Department of Fish and Wildlife investiga desde entonces. El funcionario Cort Klopping confirmó que su equipo recolectó muestras de ADN en la escena y en las heridas de la víctima para identificar al oso. Los vecinos de la zona, que limita con el Bosque Nacional de San Bernardino, reportan que este año los osos se han vuelto notablemente más audaces: uno fue filmado por una cámara de seguridad comiendo tranquilamente de un comedero frente a una casa. Si las autoridades logran capturar al animal y es declarado peligro público, será eutanasiado.

