El médico entró a la sala con la radiografía en la mano y solo hizo una pregunta: ¿has estado solo en casa los últimos días?
El paciente no entendía la relación. Pidió una segunda opinión de otro colega antes de volver a hablar. Cuando regresó, le advirtió que le diría algo extraño y le pidió que no entrara en pánico. Lo que aparecía en la imagen no era la enfermedad que ambos habían imaginado al principio.

Lo que se veía en la placa eran cientos de estructuras tubulares, enroscadas y brillantes, llenando el intestino de punta a punta. En radiología existe un nombre para ese hallazgo: el signo del espagueti. Corresponde a una infestación masiva de Ascaris lumbricoides, gusanos adultos de entre 15 y 35 centímetros agrupados dentro del cuerpo. El médico comenzó entonces a preguntarle por cada síntoma extraño que había sentido en los últimos días, buscando entender cómo tantos parásitos habían llegado a convivir en un mismo paciente sin ser detectados antes.

