
Tenía 7 años y le dijo a su papá que ya no podía más.
El hecho ocurrió el 20 de agosto de 2026, en la ruta Fujinomiya del Monte Fuji, a más de 2.000 metros de altura. El padre, de 48 años y oriundo de Nagoya, le dejó una bebida y algo de comida, le ordenó esperar en la sexta estación y siguió subiendo con el hermano mayor, de 12 años, rumbo a la cima.


Horas después cayeron la niebla y la lluvia. Un trabajador de un refugio de montaña encontró al niño solo, sentado en un banco, y avisó a la policía. Los agentes lo pusieron a resguardo y fueron a buscar al padre, que ya había llegado a la octava estación, tres horas de caminata más arriba. Cuando lo interceptaron, le dijeron algo que resume todo el caso: dejar atrás a un niño es inaceptable. Él se disculpó y admitió que se equivocó, pero según CNN ahora podría enfrentar responsabilidad penal por la decisión.
