María tenía 24 años y llevaba casi siete de relación con Víctor, de 71. Esa diferencia, de 47 años, nunca fue aceptada por su padre.

La madrugada del domingo 6 de septiembre, en General Cepeda, Coahuila, una convivencia familiar terminó en discusión. José Alfredo, de 55 años, tomó un arma blanca —descrita como sable— y atacó a Víctor sin que nadie pudiera detenerlo a tiempo. María se lanzó a defender a su pareja y recibió el golpe en la mano: perdió tres dedos en el intento.

Víctor murió por las heridas mientras era trasladado hacia Saltillo. José Alfredo huyó, pero horas después fue detenido por la Agencia de Investigación Criminal y quedó recluido en el penal varonil de la ciudad, acusado de homicidio calificado y lesiones dolosas. La hija sobrevivió, pero con la marca física de haber intentado salvar al hombre que su padre nunca quiso aceptar.

