
Rachel Hyche perdió la vista a los 4 meses de edad. Su papá, David, trabajaba entonces como agente especial de la ATF en Alabama, desarmando explosivos para ganarse la vida.
Cuando llegó la Pascua de 2005, David no quiso que su hija se quedara sentada mientras los demás niños corrían por el jardín juntando huevos. Bajó a su sótano y armó uno distinto: le puso un interruptor, una batería de 9 voltios y un pequeño zumbador. Un huevo que sonaba para que Rachel pudiera encontrarlo solo con el oído.

Lo que empezó como un gesto casero se transformó en el Rachel Project, con el respaldo de la Asociación Internacional de Técnicos e Investigadores de Bombas y oficinas de la ATF en todo el país.
Casi veinte años después, David ya es jefe de policía en Calera, Alabama, y cada primavera sigue armando huevos sonoros para niños con discapacidad visual que, gracias a él, también pueden salir a buscar los suyos.
