Un padre se preparaba para un viaje en 2014 cuando descubrió que su plan tenía un pequeño saboteador en casa. Su hijo había tomado el pasaporte y lo convirtió en su lienzo personal: rayones sobre la foto, garabatos sobre los datos, una obra de arte infantil sobre un documento que, se supone, debía llevarlo al aeropuerto sin problemas. 🎨

El personal del aeropuerto miró el pasaporte, lo miró otra vez, y no pudo verificar absolutamente nada. No hubo vuelo ese día. Solo quedó esperar un documento nuevo mientras el pequeño artista, ajeno al caos que había provocado, probablemente ya buscaba su próximo lienzo.

En internet no tardaron en bautizarlo como la pesadilla definitiva de todo padre viajero. Otros, más generosos, prefirieron verlo como la primera obra maestra de un niño con mucho futuro creativo por delante. 😂

