Chris Martin, de 47 años, vive en Spokane, Washington, y tiene una hija de 19 llamada Cassie que ama las selfies dramáticas: poses exageradas, filtros, outfits atrevidos y tatuajes bien expuestos para la cámara.

A él no le gustaba nada eso. Pero en lugar de sermonearla, hizo algo mejor: se puso pelucas, se pintó tatuajes con marcador, buscó accesorios caseros y recreó cada selfie de su hija con una precisión que causa mucha risa. Corona de flores incluida.
Subió las fotos lado a lado y el resultado fue devastador para el ego de cualquier hija: su cuenta terminó con el doble de seguidores que la de Cassie. Ella se lo tomó con humor, porque en esa familia el sarcasmo es un deporte que se practica cada día. Y así nació “Selfie Dad”, el papá que le ganó a su hija en su propio juego.




