Un padre se quedó sin días libres por cuidar a su hija enferma de cáncer, hasta que sus compañeros le regalaron 350 días para ayudarlo

Por Maried Díaz
30 July, 2026

Jonathan Dupré ya no tenía ni un día libre. Los había gastado todos, uno por uno, en hospitales y salas de espera junto a Naëlle, su hija de 5 años, diagnosticada con cáncer de riñón.

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Primero fue una cirugía para extirparle un tumor de 13 centímetros. Después, 31 semanas de quimioterapia. Y como si fuera poco, una infección pulmonar que lo complicó todo un poco más. Jonathan, que vive en el norte de Francia y trabaja fabricando envases de cristal para perfumes, no quería soltarle la mano a su hija ni un solo día, pero ya no le quedaban permisos.

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Su jefe conocía una ley francesa que permite donar días de descanso a un compañero con un hijo gravemente enfermo. Se lo propuso a la empresa, y sus colegas respondieron con algo que nadie esperaba: juntaron 350 días de sus propias vacaciones para dárselos. “Era muy importante que pudiéramos estar con la niña”, contó Jonathan. A veces la generosidad se mide en días.

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