Nadie lo detuvo a tiempo.

El hombre viajaba en uno de los vagones de la Línea 5 del Metro de Santiago cuando, sin mediar palabra ni buscar disimulo, comenzó a orinar dentro del tren en movimiento. A su alrededor, otros pasajeros permanecían de pie, sosteniéndose de las barras, respirando el mismo aire cerrado del vagón. Alguien alcanzó a grabar la escena con su teléfono antes de que el sujeto terminara y el video empezó a circular por redes sociales en cuestión de horas.

La grabación no aporta explicación alguna: no hay urgencia médica visible, no hay disculpa, no hay reacción de vergüenza. Solo el acto, sostenido durante varios segundos, mientras el tren sigue su curso normal por los túneles de Santiago.

Los comentarios de quienes vieron el registro apuntan en una misma dirección: la falta de respeto por un espacio que miles de personas usan a diario para llegar a sus trabajos, escuelas y hogares. Nadie identificó consecuencias formales para el hombre hasta el momento, y esa ausencia de sanción es, para muchos usuarios, la parte más indignante de todo el episodio.

