
En Cape Coral, Florida, los vecinos empezaron a caminar mirando hacia atrás. No por un ladrón ni por un vándalo, sino por un pato.

Jimmy, un pato Muscovy criado a mano y sin ni una pizca de miedo a los humanos, se autoproclamó dueño del barrio. Mordió a James Sepulveda mientras el hombre disfrutaba tranquilo su atardecer en el porche, dejándole la mano sangrando. A Richard Guy le abrió las alas en pose de ataque como si fuera a declararle la guerra. Y según reportes, hasta mandó a un adulto mayor a la sala de emergencias. Ni la reportera que cubría la historia se salvó: la cámara la grabó huyendo del pato en pleno live.

Lo insólito es que, por ley federal, a Jimmy no lo podía tocar ni la policía de vida silvestre. Tuvo que aparecer Mark Quadrozzi, un rescatista que lo definió sin filtro como “un punk”, y que en apenas una hora logró lo que nadie más pudo: atraparlo. Hoy Jimmy vive en un santuario, rodeado de otros patos que, se espera, sean bastante menos violentos que él 🦆
