
Camila ya tenía contracciones cuando el auto se detuvo en la caseta del peaje. No llevaban los $2.500 en efectivo que exigía la Ruta Interportuaria, y nadie los dejó pasar.
Su pareja, Dylan Nova, tuvo que bajarse a pedir dinero a un desconocido en el auto de atrás. Consiguió $5.000. Recién ahí se abrió la barrera. Pero ya era tarde: apenas unos minutos después, dentro del mismo vehículo y sin un solo insumo médico, nació Julieta, prematura de 35 semanas y con la piel violácea. Dylan tuvo que estimularla golpeándola con suavidad y abrigarla con su propia ropa para que reaccionara.
Madre e hija terminaron hospitalizadas en el Las Higueras de Talcahuano. La ministra Judith Marín calificó el hecho de indignante y el diputado Sergio Bobadilla lo llamó impresentable. La concesionaria, por su parte, solo ofreció disculpas.
