Carlos Asan, pediatra, grabó un video con una intención muy simple: que los padres primerizos respiren.
Las primeras semanas de un bebé pueden venir cargadas de dudas. La forma de la cabeza, las facciones, esa apariencia con la que llegó al mundo y que no siempre coincide con la imagen que uno había soñado. Basta mirar al bebé doce meses después para ver que casi nada de eso se quedó igual.


Según explica el especialista, durante el primer año la cabeza va tomando forma, el rostro se define y los rasgos cambian a medida que el niño crece. Lo que ayer generaba preocupación puede transformarse de manera natural con el desarrollo.
Su mensaje no pide ignorar las señales de alerta, sino aprender a distinguir lo que sí requiere atención médica de lo que forma parte del crecimiento normal. Y a veces, recuerda, también toca dejar de preocuparse y simplemente disfrutar al bebé.
