Un perro callejero al que alimentaban en una gasolinera de Lima ahuyentó a dos ladrones armados y ahora trabaja como guardia oficial

Por Josefina Reyes
10 August, 2026

Gringo no tenía dueño ni techo.

Deambulaba flaco y enfermo por los alrededores de una gasolinera en Lima, Perú, hasta que los empleados empezaron a dejarle comida todos los días. Javier del Castillo, uno de los trabajadores, cuenta que el perro se volvió un visitante fijo, casi parte del paisaje. Nadie imaginó que esa rutina de platos compartidos se convertiría en un pacto silencioso.

La estación había sufrido once robos en tres meses. Una mañana, dos hombres armados con cuchillos entraron y le exigieron el dinero a una empleada. Gringo no dudó: salió corriendo y persiguió al asaltante hasta espantar a los dos. “A pesar de que llevaban cuchillos, a pesar de que querían hacerle daño”, recordó Castillo.

La empresa decidió contratarlo oficialmente como guardia de seguridad: uniforme, credencial, casa de madera y tres comidas al día. Hoy Gringo patrulla la gasolinera y juega con el personal en sus ratos libres. “Sabe si vienes con buenas o malas intenciones”, dice Castillo. Nadie se lo enseñó. Solo le devolvieron el favor.

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