Piêtra Luccas subió a un vuelo de United Airlines con Charlie, su gran danés de 54 kilos, registrado como animal de servicio. Compró tres asientos completos para darle espacio y no incomodar a nadie en la fila.

El video se viralizó y partió a internet en dos. Un grupo asegura que ningún animal de ese tamaño debería viajar en cabina, sin importar cuánto se pague. Otro responde que si compró el espacio y el perro se comportó, nadie tiene derecho a reclamar.

No hubo quejas formales ni incidentes durante el vuelo. ¿Pagar de más te da derecho a llevar cualquier animal a bordo, o hay un límite de tamaño que debería existir igual?
