Aloka era un perro pariah que sobrevivía en las calles de Calcuta, India, hasta que un día se cruzó con un grupo de monjes budistas en peregrinación. Muchos perros los seguían por un rato y después se quedaban atrás. Aloka fue el único que no se rindió: cuando otro perro callejero se lastimó y los monjes lo subieron a un camión, él saltó para no quedarse solo.


Desde entonces nunca se separó del grupo. Los monjes lo adoptaron y se lo llevaron a Estados Unidos, donde vive junto a 19 monjes vietnamita-americanos en Fort Worth, Texas. Ahí empezó su desafío más grande: el Walk for Peace, una caminata de 2.300 millas hasta Washington D.C. que arrancó el 26 de octubre de 2025.


En enero de 2026 tuvo que operarse de una lesión de rodilla, y el monje Bhikkhu Pannakara le habló antes de la cirugía para explicarle que la separación sería breve. Se reencontraron pronto y juntos terminaron la travesía el 10 de febrero. Hoy Aloka tiene más de 1.2 millones de seguidores y una fundación con su nombre que ayuda a otros animales a encontrar la misma segunda oportunidad que él tuvo.
