Un perro sobrevivió atado a un ancla improvisada en el fondo de un río, y una mujer que pasaba por ahí le salvó la vida

Por Ian Price
24 August, 2026

Audra Petraškienė solo iba manejando junto al río, cerca de su casa en Lituania.

Algo se movía al borde del camino: un perro empapado, temblando, casi sin fuerzas. Se detuvo y se acercó, y ahí entendió lo que acababa de pasar. Alguien le había atado al cuello un ancla improvisada de metal y lo había lanzado al agua para que no saliera nunca más. El perro salió solo. Nadie sabe cómo.

«Es un verdadero luchador», dijo Andra, la hija de Audra, al contar la historia. Su madre lo llevó a casa, le quitó el peso del cuello, lo secó y después lo llevó al veterinario. El perro no tenía heridas graves y se recuperó rodeado de cuidados. Audra ya denunció el caso ante la policía, decidida a que quien hizo esto no quede impune. Mientras tanto, un perro que debía morir en el fondo de un río durmió, por primera vez en mucho tiempo, a salvo.

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