Los porteros se entrenan para frenar balones que viajan a más de 100 km/h. Pero a veces el peligro no llega desde el área rival, sino desde el sofá de casa.

Según informó el diario alemán Bild, un gato llamado Maylo mordió a un portero y esa mordedura retrasó el comienzo de su temporada.
Ni el mejor guante del mundo sirve cuando el atacante tiene garras y vive en tu propia casa. Un ser aparentemente inofensivo altera los planes de un portero y su equipo.

Realmente increíble, meses de preparación física, y un descuido doméstico lo deja en el banquillo de espera. Hasta los más duros caen ante el encanto traicionero de un felino.
¿Alguna vez tu mascota te hizo perderte algo importante?
