Sergio Luis González tenía 41 años, era oriundo de Charata, Chaco, y cumplía una condena de seis años y medio en el Complejo Penitenciario II de Presidencia Roque Sáenz Peña. El 27 de junio empezó a sentir un dolor abdominal tan fuerte que tuvieron que trasladarlo de urgencia al Hospital 4 de Junio.

Ahí los médicos descubrieron algo que no esperaban: un teléfono Samsung J7 alojado en su recto. Lo operaron para extraerlo, pero el diagnóstico ya era grave, abdomen agudo perforativo con perforación peritoneal, y quedó internado en terapia intensiva luchando contra una infección que avanzaba por dentro.

Este lunes su cuerpo no resistió más. Murió por un shock séptico derivado de esa perforación. Ahora la Fiscalía de Sáenz Peña, a cargo del fiscal Gustavo Valero, secuestró la historia clínica y ordenó la autopsia, mientras el Servicio Penitenciario investiga cómo llegó ese celular hasta ahí adentro.

