En Mataelpino no faltan las ganas de fiesta, pero sí faltó siempre el dinero para traer toros.
Así que un grupo de vecinos, entre ellos Russel Sanguino y José Ángel López ‘el Mata’, tuvo una idea que sonaba a broma de bar: reemplazar a las reses por una bola gigante de hasta 300 kilos y dejar que rodara por las calles empinadas del pueblo mientras todos corrían delante, igual que en un encierro de verdad. Nació así el Boloencierro, este agosto de 2026, durante las fiestas de San Bartolomé, la bola volvió a rodar pero con una novedad: el concejal de Festejos, Manuel Alonso, reconoció que el tamaño original era “demasiado peligroso” para las cuestas del pueblo, así que este año usaron una versión más ligera y sumaron casco obligatorio.


Lo que empezó como un parche por falta de presupuesto se transformó en la gran atracción de las fiestas de San Bartolomé. Hoy Mataelpino, con apenas 2.000 habitantes, multiplica su población cada agosto con curiosos y turistas que llegan desde toda España e incluso del extranjero solo para ver rodar la bola.
