El domingo 10 de septiembre de 2023, São Lourenço do Bairro vio algo que nadie olvidará.
Dos tanques de la destilería Levira reventaron y 2,2 millones de litros de vino tinto, el equivalente a una piscina olímpica, bajaron por la Rua de Cima como si fuera un río. El primer tanque se rompió por un fallo estructural y el empuje de todo ese líquido derribó el segundo. El vino llegó incluso al sótano de una casa.

No hubo heridos, pero sí una alerta: el vino corría hacia el río Certima. Los bomberos de Anadia desviaron la corriente hacia un campo antes de que llegara al cauce. La destilería, fundada en 1923, pidió disculpas y asumió todos los costes de limpieza y reparación. La tierra empapada será llevada a una planta de tratamiento.
Los tanques eran parte de un plan para gestionar el exceso de vino: la producción en la UE subió un 4% mientras el consumo en Portugal cayó un 34%. En redes, el video se volvió viral y alguien escribió: “¿Se aceptan voluntarios para ir a secar las calles?”.
