
Mientras el cielo estallaba en colores, ellos no miraban hacia arriba.
La noche del 4 de julio de 2018, Maricopa County Animal Care and Control, en Arizona, probó algo nuevo: abrió sus dos refugios al público, de 7:30 a 10 de la noche, para que cualquiera pudiera sentarse junto a los perros y gatos que tiemblan con los fuegos artificiales. El programa se llamó “Calming Companions” y nació de un video en la página de Facebook del refugio, que desató una avalancha de correos y llamadas.

Los voluntarios recibieron una breve orientación de seguridad y entraron con mantas, sillas y música relajante. No podían sacar a los perros de las jaulas, así que se quedaron al lado: leyeron en voz alta, cantaron, hablaron bajito. Unas 200 personas respondieron al llamado. La respuesta fue tan buena que la iniciativa se siguió replicando en los años posteriores e inspiró a otros refugios.

Cuando la pirotecnia asusta a los perros, la reacción instintiva de muchos es huir, por lo que este tipo de fechas suele dejar un gran número de animales extraviados que terminan en los refugios. Esa noche, en vez de pasar el estruendo solos, tuvieron compañía.
Si fuera tu noche libre, ¿te habrías quedado?
