Luis Mario Niedas Hernández, repartidor cubano de DiDi en Monterrey, no tenía moto propia. Así que tomó prestada la de su hija: una mini eléctrica decorada con Hello Kitty, pensada para una niña, no para cargar pedidos por la avenida Madero.

Se puso el casco, cargó la mochila de reparto y salió a trabajar como cualquier día. Alguien lo grabó, y esa imagen bastó para conquistar internet. No por lo insólito del vehículo, sino por lo que representaba: un papá dispuesto a lo que sea con tal de llevar dinero a casa.

Luis Mario contó que también trabaja en una gasolinera, porque un sueldo no le alcanza. Su meta es juntar para un crédito y comprar una moto de gasolina. Mientras tanto, cientos de personas ya se ofrecieron a ayudarlo. A veces el esfuerzo más grande viaja en el vehículo más pequeño. 💜
