
Dos chicos de 15 años pensaron que un auto sin conductor era el cómplice perfecto. Se equivocaron.
En San Mateo, California, subieron a un Waymo, un servicio de vehículos autónomos que transporta pasajeros sin necesidad de un conductor humano, con una botella de licor y un lanzador de Orbeez camuflado, y empezaron a disparar bolitas de gel por la ventana mientras el auto los paseaba por la ciudad. El problema es que ese Waymo no es tan tonto como parece: tiene personal monitoreando la cabina en tiempo real, y cuando vieron un objeto oscuro que parecía peligroso, no dudaron. Frenaron el vehículo a distancia, lo desviaron a un estacionamiento cercano y llamaron directamente a la policía.

Los oficiales llegaron pensando que había un arma de fuego disparando desde un auto en movimiento. Encontraron, en cambio, a dos adolescentes con un lanzador de gel pintado de negro y botellas de bolitas naranjas. La vocera policial Jeanine Luna aclaró algo importante: nunca estuvieron encerrados, podían haber salido cuando quisieran. Simplemente no se les ocurrió.
Al final no hubo arrestos: los devolvieron a sus padres. Pero quedó una lección incómoda para cualquier futuro pasajero travieso: el auto sin volante también tiene ojos, y esta vez decidió usarlos.
