Un delicado cuadro clínico en el Reino Unido encendió las alertas sanitarias sobre los riesgos de dependencia severa asociados al uso prolongado de drogas recetadas por médicos.

La afectada, Caitlin Atkins de 32 años de edad, relató que su problema inició a los 16 años cuando ingresó al hospital por dolores de estómago derivados del síndrome de ovario poliquístico y fue recetada con tramadol y fosfato de codeína. Tras tomar los fármacos como si fueran caramelos, la mujer desarrolló una tolerancia tan alta que transitó hacia el consumo diario de heroína y otros estupefacientes.

El gasto en este tipo de sustancias llegó a superar los 1.250 dólares por jornada hasta que logró la sobriedad en 2022.

