
Un surfista australiano se llevó un recuerdo bastante particular después de encontrarse con un tiburón de unos tres metros frente a Cheynes Beach, en Australia Occidental: una enorme mordida en su tabla.
El miércoles 22 de enero de 2025, Dale Kittow estaba surfeando a unos 150 metros de la costa cuando vio al animal, que se acercó directamente hacia él. Al notar que el tiburón iba a atacar, puso la tabla entre ambos y el animal terminó clavando sus dientes en la parte trasera, arrancándole un pedazo.

Kittow consiguió mantenerse sobre la tabla y aprovechó la siguiente ola para regresar a la playa sin sufrir heridas. Después, incluso recuperó el fragmento que el tiburón había arrancado.
La mordida quedó marcada en la tabla como un recuerdo bastante difícil de superar: literalmente, lleva los dientes del tiburón que intentó quitársela.
