Un tampón. Eso fue todo lo que necesitó para cambiar la vida de Lauren Wasser para siempre. En octubre de 2012, con 24 años, la modelo estadounidense contrajo síndrome de shock tóxico, sufrió un infarto masivo y desarrolló gangrena. Los médicos le amputaron la pierna derecha casi de inmediato. La izquierda logró conservarla durante seis años más, hasta que en 2018 también fue amputada.

Lo que vino después no fue el retiro ni el silencio. Wasser convirtió sus prótesis metálicas en símbolo: las mandó fabricar en dorado, las mostró sin disimulo y construyó desde ahí una nueva identidad. Ha sido portada de Vogue, Glamour y Harper’s Bazaar. En 2023, Glamour Alemania la nombró Mujer del Año. Y en mayo de 2026, a los 38 años, hizo su debut en la Met Gala del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York con un traje corto de lamé dorado diseñado por Prabal Gurung — sus piernas de oro a plena vista.
Hoy también es activista por la seguridad de los productos menstruales y defensora de la Ley Robin Danielson en Estados Unidos, que exige investigación sobre los riesgos químicos en ese tipo de artículos. El mismo objeto que casi la mata es ahora el centro de su causa.
