Un veterano fue rechazado por varias empresas por depender de su perra Charlotte, pero un local en Texas le dio una oportunidad a los dos

Por Javiera Müller
27 August, 2026

Clay Luthy sirvió en la Fuerza Aérea de Estados Unidos como loadmaster de un C-130.

United States Air Force/Emily Copeland

Cinco cirugías después, su rodilla izquierda quedó inmóvil para siempre. Charlotte, su golden retriever, aprendió sola a estar ahí cuando él se caía: lo empujaba, lo sostenía, lo ayudaba a levantarse. Ella nunca fue entrenada para eso. Simplemente lo hizo.

Cuando Clay salió a buscar trabajo en Abilene, Texas, varias empresas le cerraron la puerta apenas veían que Charlotte lo acompañaba. No podían aceptar un perro en la jornada laboral, le decían. Hasta que llegó a Lowe’s. Jay Fellers, el gerente de recursos humanos, lo contrató por sus propios méritos, y a Charlotte la sumaron como parte del equipo. Le hicieron un chaleco rojo y azul con el logo de la tienda, igual al de cualquier empleado.

Una clienta los fotografió trabajando juntos y subió la imagen a Facebook. Clay, casado y padre de tres hijos, encontró algo más que un empleo: encontró un lugar donde no tuvo que elegir entre trabajar y estar acompañado por quien lo cuida cada día.

Abilene Reporter News

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