Cody Zylks solo quería dos cosas ese día: vacunar a su perra Lilly contra las alergias y despedir el cuerpo de Remy, su otro perro de 16 años que acababa de morir.

En Southern Utah Animal Hospital, en Cedar City, el personal confirmó el nombre de Lilly y el motivo de la cita antes de llevarla a la sala. Minutos después, el Dr. Zachary Francisco le preguntó a Cody si estaba listo. Él dijo que sí, sin saber que hablaban de otra cosa: ese día había programada la eutanasia de un gato que nunca llegó, y el personal mezcló las jeringas. Lilly murió por un error que nadie notó a tiempo.

Amy contó que el veterinario la llamó después para disculparse, pero sintió indiferencia en su voz. Según Cody, la única solución que le ofrecieron fue “comprar un perro nuevo”. Desde entonces, nadie del hospital volvió a contactarlos. 🐾💔

