Ina Balch tenía 85 años y vivía en el noroeste de Oklahoma City. En diciembre, fue golpeada, violada y asesinada dentro de su casa. La encontraron atada en posición vertical sobre la cama, vestida con su propia ropa. Tenía la cadera rota y la fractura le provocó una hemorragia interna mortal.

El día anterior, su nieta, Melissa García, la había visitado y le regaló un sillón reclinable como adelanto de Navidad. Esa noche, Ina la llamó para agradecerle. «Le encantaba la gente», dijo Melissa. «Lo único que quería saber era: “¿Conoces al Señor?”». Ahora, la nieta lamenta no haber prolongado más aquella última llamada.

Días después, Cordell Wilson, de 33 años, fue detenido mientras entraba a robar en otra vivienda, a dos calles de la casa de Ina.
