Teresa Lashley quería avisarle a un familiar que su hija Lindsey acababa de tener un bebé con Mark. Escribió el mensaje, lo mandó rápido y no se fijó bien en el número. Del otro lado, a kilómetros de esa alegría, lo recibió un desconocido llamado Dennis Williams.

Cualquiera hubiera borrado el mensaje. Dennis no. Le respondió a Teresa para avisarle del error, pero antes le dijo que amaba el nombre del bebé y la felicitó como si fuera parte de la familia. Después llamó a su hermano Deorick y juntos decidieron algo que nadie esperaba. Presentarse en el hospital con un regalo para un bebé que jamás habían visto.


Teresa lo contó en Facebook todavía sorprendida por la escena. Dos extraños, con las manos llenas de cariño, parados en la puerta de su cuarto. “Si todos tuviéramos ese corazón”, escribió. A veces el número equivocado termina llevando exactamente al lugar correcto.

