
En 2020, en Corea del Sur había 660 niños que llevaban más de un año desaparecidos; 638 de ellos, incluso más de cinco años perdidos. Sus familias dicen que lo más duro no es la ausencia, sino el olvido: los afiches se decoloran, las pistas se enfrían y, con el tiempo, hasta la esperanza empieza a parecer ingenua.

Entonces, la agencia Cheil Worldwide, junto con la Policía Nacional de Corea, pensó en algo en lo que nadie había reparado: la cinta con la que se sellan los paquetes. Diseñaron una versión impresa con las fotos de niños desaparecidos hace años y un boceto, elaborado por la policía, de cómo se verían hoy. La llamaron Hope Tape y la lanzaron el 25 de mayo de 2020, el Día Internacional de los Niños Desaparecidos.


Correos de Corea y la empresa Hanjin la distribuyeron por todo el país. En apenas un mes, más de 620.000 paquetes llegaron a los hogares coreanos llevando esos rostros en cada esquina de la caja. Cheil Worldwide fue más allá: liberó los derechos de diseño para que cualquier empresa u organización del mundo pudiera replicar la idea sin costo alguno. A veces, la solución no estaba en una nueva tecnología, sino en mirar lo que ya se tenía entre las manos.
