
Rorie Woods llegó con un remolque lleno de colmenas.
Era octubre de 2022 en Longmeadow, Massachusetts, y los agentes del sheriff del condado de Hampden estaban por desalojar a un anciano de casi 80 años que atravesaba un tratamiento contra el cáncer. Woods, apicultora y activista de vivienda, no vivía ahí: era amiga del hombre y decidió intervenir a su manera. Abrió las colmenas.
Miles de abejas cubrieron la escena. Varios agentes terminaron picados, uno de ellos hospitalizado tras recibir picaduras en la cara y la cabeza. Cuando le advirtieron que algunos oficiales eran alérgicos, ella respondió sin dudar: “Oh, ¿son alérgicos? Bien.”


Ahí no terminó la historia. Antes del juicio, Woods huyó y pasó casi tres meses escondida en un motel de Tennessee resistiéndose a la extradición. En abril de 2026, un jurado en Springfield la absolvió de siete cargos graves, pero la condenó por varios delitos menores de agresión. La sentencia: seis meses de cárcel.
