Kuo, azafata de EVA Air, no imaginó que ese vuelo de Los Ángeles a Taipéi terminaría así.
Un pasajero estadounidense de casi 200 kilos, que viajaba en silla de ruedas, exigió que tres tripulantes lo llevaran al baño y lo desnudaran de la cintura para abajo. Ellas se negaron al principio. Pero cuando otros pasajeros necesitaban usar el baño y él se negaba a salir, la jefa de cabina cedió y terminó limpiándolo mientras el hombre emitía gemidos y frases sugerentes. Al terminar, él la acusó de no hacerlo bien y pidió que repitiera todo el proceso.

El 19 de enero de 2019 esa historia salió a la luz cuando la propia azafata, sin revelar su identidad completa, la contó en una rueda de prensa junto al Sindicato de Asistentes de Vuelo de Taoyuán. La organización calificó el episodio como acoso sexual y pidió a EVA Air que demandara al pasajero, que según denunciaron ya había generado problemas en vuelos anteriores. La aerolínea prometió respaldar a su empleada.
