En Ámsterdam, un hombre que murió en 1993 fue sacado de su tumba para descansar junto a su esposa, fallecida hace poco. Los dos habían sido dueños de un club nocturno en el Wallen, el barrio rojo de la ciudad. Para despedirlos, alguien tuvo una idea que nadie esperaba en un crematorio.

Una bailarina profesional de pole dance apareció frente al ataúd. Bailó al ritmo de “The Show Must Go On”, de Queen, en una actuación que el director funerario Iede Hoorn describió como íntima y digna. La familia dudó al principio, pero terminó pidiéndola como homenaje al oficio de los fallecidos.

Hoorn compartió el video en su Instagram, donde tiene 89.000 seguidores, y dejó clara su postura: los funerales no tienen por qué ser estándar.

