Un hombre de 63 años cruzaba la calle en Baotou, una ciudad de la región de Mongolia Interior, en el norte de China. No tenía forma de saber que en ese instante, a varias cuadras, una caldera acababa de explotar dentro de una casa de baños.

El objeto, de dos metros de diámetro y más de dos metros de altura, salió disparado por los aires con tanta fuerza que sobrevoló un edificio de seis pisos antes de caer directo sobre el peatón. Murió al instante, aplastado en plena vía pública, según reportó la agencia estatal Xinhua.

Otras tres personas resultaron heridas. Un transeúnte se lesionó una pierna al intentar correr cuando vio “el enorme objeto volando hacia él”, y dos trabajadores de un restaurante contiguo al establecimiento sufrieron heridas cuando una pared se derrumbó por la onda expansiva. Las autoridades chinas todavía investigan qué provocó la explosión de la caldera.

