Una cría de hipopótamo perdió a su madre en el tsunami de 2004 y encontró una nueva familia en una tortuga de más de 100 años

Por Matías Mora
17 August, 2026

Owen tenía apenas unos meses cuando el mar se lo arrebató todo.

El 26 de diciembre de 2004, el tsunami del Océano Índico separó a este hipopótamo bebé de su manada en la costa de Kenia. Lo encontraron solo, asustado, varado entre los escombros de un desastre que mató a cientos de miles de personas. Lo llevaron a Haller Park, un santuario en Mombasa, esperando que se recuperara junto a otros hipopótamos.

Pero Owen no eligió a los suyos. Eligió a Mzee, una tortuga gigante de Aldabra con más de 100 años, porque su caparazón oscuro y enorme le recordaba a un hipopótamo adulto. Al principio Mzee lo rechazó, giraba la cabeza y siseaba para alejarlo. Owen no se rindió. Durmió con la cabeza apoyada en su caparazón, lo siguió a todas partes y nunca se despegó de su lado.

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Los cuidadores creyeron que era pasajero. Duró años. Comían juntos, descansaban juntos y se hicieron compañía durante una etapa en la que Owen había quedado completamente solo. Durante ese tiempo, el pequeño hipopótamo y la anciana tortuga se convirtieron en uno de los vínculos entre especies más documentados de la historia.

En 2006, Owen comenzó a relacionarse con Cleo, otra hipopótamo, y finalmente fue separado de Mzee. Sus caminos tomaron rumbos distintos, pero durante años, cuando Owen necesitó compañía, Mzee estuvo a su lado. Y aquella amistad improbable quedó para siempre como el recuerdo de dos animales que se encontraron cuando más se necesitaban.

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