CK tiene apenas 23 meses. Ese día, en la guardería del Bay Club en El Segundo, California, se acercó a su cuidadora y estiró los brazos, como hacen los niños que confían en un adulto.

Las cámaras de seguridad registraron lo que pasó después: la empleada lo balanceó en el aire, lo lanzó por encima de su cabeza y no pudo atraparlo. CK cayó al suelo, y ella tropezó y casi se desploma sobre él. Según la demanda de Matt y Elena Kittle, sus padres, un empleado les aseguró que la caída había sido de apenas medio metro. El video mostraría otra cosa: casi 1,80 metros de altura.
CK terminó en el Hospital Torrance con una lesión cerebral traumática y pérdida de audición que persiste hasta hoy. La demanda acusa al club de negligencia, fraude y de operar sin la licencia que exige California para cuidar niños. Tú confías tu hijo a alguien pensando que lo va a proteger. ¿Qué harías si te dijeran que solo fue un golpecito?
