Una desconocida le dijo que no debería tener hijos por ser ciega. Hoy es una madre feliz que cría a su bebé y demuestra que los prejuicios no definen su capacidad

Por Carlos Valencia
23 October, 2026

Jennelle Schroder solo quería poder cuidar a su bebé tanto como su pareja, Sam.

Pero antes de conseguirlo tuvo que escuchar algo que todavía la desconcierta: una desconocida le dijo que no debería tener hijos. Jennelle es ciega y se mueve con bastón, y esa frase, dicha sin conocerla, la dejó ofendida. Su respuesta no fue discutir. Fue buscar soluciones. Uno de sus mayores retos era encontrar un cochecito que pudiera usar mientras se orientaba con el bastón. Tras mucho buscar, escribió en línea a otra mujer ciega, esta vez del Reino Unido, que le dio el nombre de uno que ella podía tirar a su lado. Otro consejo útil llegó de un grupo de apoyo para padres con discapacidad visual.

En Brisbane, Sarah Evans conoce bien ese camino. Tiene degeneración macular, usa bastón y es madre de dos hijos de 11 y 13 años, ambos videntes. Empezó como participante de un curso de ocho semanas de Vision Australia y hoy lo dirige: enseñan a cortar las uñas del bebé con seguridad, dar medicación, vigilar a los niños en el parque y hablar de la ceguera con ellos. Según Sarah, lo más difícil no son las tareas, sino las actitudes de familiares y extraños. Algunos padres escuchan “qué valiente por tener hijos”; otros, “qué egoísta”. Ella lo resume así: “Mis hijos enriquecen mi vida solo con verlos crecer y desarrollarse”.

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