Stacey Fazenbaker tenía una rutina simple esa mañana del 13 de agosto: recoger a su nieta Scottie, de apenas 10 meses, y dejarla en la guardería antes de entrar a trabajar.

No lo hizo. Condujo directo hasta el estacionamiento de Owensboro Health Multicare, en Madisonville, Kentucky, y entró a cumplir su turno como médica de familia alrededor de las 8 de la mañana. La bebé se quedó en el asiento trasero. Afuera el termómetro marcaba 95°F. Dentro del auto, la temperatura subió hasta los 115°F.

Nadie lo notó hasta que Micah, el padre de Scottie, fue a buscarla a la guardería y descubrió que jamás la habían llevado. Avisó a su esposa Sydni, de 33 años, y ella llamó a su madre. Fazenbaker salió corriendo del hospital junto a sus compañeros de trabajo, pero ya no había nada que hacer. La policía de Madisonville y los Servicios de Protección Infantil de Kentucky investigan el caso, a la espera de los resultados de la autopsia. Hasta ahora, no se han presentado cargos.

