Un día te critican por estar “muy delgada” como a Olivia Wilde y al siguiente por haber ganado curvas tras la maternidad como a Rihanna.

La realidad es que, sin importar la talla, el juicio social parece no tener fin. Esta constante comparación demuestra una verdad amarga. Las personas pueden intentar serlo todo y, aun así, para algunos jamás será suficiente.

Es momento de soltar la carga de las expectativas ajenas. Romper el ciclo de buscar validación en espejos externos. Tu cuerpo es tu hogar, no un objeto de debate público. Ámate tal cual eres hoy, con tus cambios y tu historia, porque la verdadera belleza nace cuando dejas de pedir permiso para existir.


