En 2012, un crucifijo cercano a una iglesia católica de Mumbai comenzó a gotear agua desde los pies. Numerosos fieles acudieron al lugar, recogieron el líquido y algunos lo bebieron convencidos de que podía tener propiedades curativas.

El racionalista Sanal Edamaruku investigó el fenómeno junto a un ingeniero y descubrió una explicación mucho menos divina: el agua procedía de un desagüe obstruido conectado a un baño cercano y llegaba hasta la figura por capilaridad. El hallazgo terminó abriendo una fuerte controversia sobre fe, ciencia y libertad de expresión. 📸
