
Una noche de celebración terminó en un accidente que pudo ser mortal. Kristin Sargent, una estudiante de 21 años de la Universidad de Georgia, bailaba sobre un sofá junto a una ventana cuando perdió el equilibrio, atravesó la ventana y cayó desde el octavo piso.
La escena parecía sacada de una pesadilla: la joven terminó en la zona de piscina de un nivel inferior del edificio y, contra todo pronóstico, sobrevivió a la caída. Fue trasladada al hospital con múltiples lesiones y permanece en recuperación.

Una llamada al 911 captó la desesperación de una amiga que acababa de presenciar el accidente y no sabía si Kristin estaba viva.
Ahora, los investigadores intentan determinar cómo pudo ocurrir el accidente y si los mecanismos de seguridad de la ventana funcionaron correctamente.
