Hace unos diez años, una familia en Bolivia encontró un cachorro peludo en los Yungas y pensó lo obvio: era un gato.

Lo criaron como tal. Pero algo no cuadraba. Cazaba gallinas con una precisión que ningún gatito doméstico tiene, y su maullido sonaba distinto, casi de otro idioma. Con el tiempo terminó en el refugio Senda Verde, donde por fin alguien se hizo la pregunta correcta.

Un equipo de investigadores de Bolivia, Brasil y Bélgica analizó su genética y confirmó lo impensado: no era un Leopardus tigrinus, la especie con la que se le había confundido siempre. Era algo nuevo. Lo llamaron Leopardus tilcayo, como lo nombran los habitantes locales, y el estudio publicado en Current Biology certificó lo que ningún libro de zoología tenía registrado: la primera especie de felino descrita en más de 100 años. Mide 45 centímetros y pesa 1,4 kilos apenas — más pequeño que muchos gatos de casa, y sin embargo, una pieza que la ciencia no sabía que le faltaba.