Una familia recorre el mundo para que sus hijos puedan verlo con sus propios ojos antes de que una enfermedad incurable los deje ciegos

Por Matías Mora
26 August, 2026
Edith Lemay

Mia tenía solo 3 años cuando sus padres notaron que algo andaba mal con su vista.

Edith Lemay y Sébastien Pelletier, de Montreal, Canadá, la llevaron al médico buscando respuestas y recibieron un diagnóstico que les cambió la vida: retinosis pigmentaria, una enfermedad genética sin cura que apaga la visión poco a poco. En 2019 el golpe se repitió dos veces más: Colin y Laurent, sus otros hijos, tenían la misma condición. Solo Leo, el menor, quedó libre de ella.

Edith Lemay

Un especialista les dio una idea que se convirtió en misión familiar: llenar a los niños de “recuerdos visuales” antes de que la oscuridad avance. Así nació el viaje que los llevó por Mongolia, Turquía, Egipto y el Himalaya, con una cámara guardando cada paisaje que sus hijos alcanzarían a ver. No podían curarlos, pero podían regalarles el mundo entero mientras sus ojos aún lo permitieran.

Edith Lemay

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