Desde el bote solo vieron una manchita gris que luchaba por mantenerse a flote en el Lago Dale Hollow, en Estados Unidos. Parecía un gatito perdido en medio del agua, así que la familia no dudó: armaron un contenedor improvisado y lo subieron a bordo con cuidado.


Cuando por fin lo tuvieron cerca entendieron que no era ningún gato. Era un lince silvestre, exhausto e hipotérmico después de quién sabe cuánto tiempo nadando solo, lejos de cualquier orilla. Estos felinos sí saben nadar, pero encontrarse uno mar adentro es tan raro que hasta los especialistas se sorprenden.
Lo rescataron a tiempo, y eso es lo que importa. Pero los expertos insisten en un punto: ante un animal silvestre en apuros, lo correcto es dar aviso a las autoridades ambientales y evitar manipularlo o rodearlo de ruido, porque el miedo puede ser tan peligroso para él como el agua misma.
