
Una ráfaga de viento fue suficiente para convertir a Donald Trump en protagonista de una de las fotografías más comentadas de 2020.
El 7 de febrero de ese año, mientras regresaba a la Casa Blanca después de un viaje a Carolina del Norte, el entonces presidente fue fotografiado caminando por los jardines de la residencia oficial.
El viento levantó su cabello y dejó al descubierto una franja de piel mucho más clara que el resto de su rostro, que en la imagen aparecía con un intenso tono anaranjado.
La fotografía, tomada por William Moon, se difundió rápidamente y provocó una avalancha de memes sobre el bronceado del mandatario.

Pero Trump no tardó en responder. A través de Twitter, aseguró que la imagen había sido manipulada.
“Más noticias falsas. Obviamente, esto fue editado con Photoshop, pero el viento era fuerte y el cabello se ve bien. ¡Cualquier cosa para desprestigiarme!”, escribió.
El fotógrafo negó haber utilizado Photoshop, aunque reconoció que había ajustado los colores mediante una aplicación de edición de fotografías.
Otras imágenes tomadas ese mismo día también mostraban diferencias en el tono de su piel, aunque mucho menos pronunciadas.
Lo que comenzó como una fotografía casual terminó convirtiéndose en una polémica viral sobre la apariencia del presidente.
