Bianca Robinson entró a la funeraria un día antes del funeral de su madre.
Quería verla por última vez. En el ataúd había una mujer con el vestido y la peluca de Kimberly Moore, de 61 años, pero no era ella. Robinson lo supo por un detalle que solo una hija podía notar: su madre tenía un lunar particular en el pie, y esa mujer no lo tenía. Un empleado de Hutchinson Funeral Home, en Detroit, le dio una explicación que no dejó lugar a dudas: probablemente habían cremado a su madre por equivocación una o dos semanas antes, cuando otra familia llevó a una mujer con un nombre parecido el mismo día.

La familia jamás recibió las cenizas que la funeraria asegura que le pertenecen. Aun así, el sábado siguiente hicieron una ceremonia de despedida sin cuerpo y sin restos. La funeraria dijo estar “desconsolada” y abrió una revisión interna, mientras la policía investiga qué ocurrió con los restos reales de Kimberly Moore y con los de la otra mujer, cuya propia familia también espera respuestas.

