

«Quietecito, yo te ayudo»
Las gallinas son buenas para escarbar por naturaleza. Su pico les permite coger bichos diminutos sin mucho esfuerzo, y justo eso es lo que ayudó a su hermano perruno esta vez.
El pobre peludo no tuvo más opción que quedarse quieto y dejar que el ave lo picoteara en busca de pulgas, así, en un ratito estuvo listo y sin mayor esfuerzo.
Obviamente, la escena no deja de causar sentimientos encontrados. Por un lado, es tierno ver que la gallina tenga la suficiente confianza para acercarse al perro y al humano; y por otro, es muy gracioso como la realidad supera a la ficción en casos donde la vida de campo amerita soluciones rápidas e inteligentes. 🐔
