
Nicholus Murphy grababa su turno cuando vio algo que no pudo borrar de la cabeza.
Un compañero neurodivergente estaba atado por los tobillos a una encimera metálica en la cocina de un restaurante Wendy’s de Murfreesboro, Tennessee, con bolsas de basura como cuerda. Según contó Murphy a WSMV, la gerente Michiko Burton les había explicado que no quería estar “cuidando” al empleado y que necesitaba que “se quedara quieto” mientras ella hacía otras tareas. Ver la escena lo dejó al borde del llanto.

Cuando la policía llegó a interrogarla, Burton cambió la historia: dijo que todo fue parte de una tendencia de TikTok, una broma sin mala intención, y que el trabajador participó por su cuenta. Como el empleado aseguró que no estaba molesto ni lastimado, no se presentaron cargos. Pero su familia no se quedó tranquila y presionó tanto que la policía reabrió el caso esta semana, volviendo a interrogar a todos los involucrados. Burton ya fue despedida, aunque hasta ahora no enfrenta cargos por lo que hizo. 😡
